El trasero, ese oscuro objeto de deseo femenino

¿Por qué les gusta tanto?

El trasero, ese oscuro objeto de deseo
Siempre se ha hablado del cuerpo de una mujer, donde unas caderas amplias y un trasero pronunciado han estado muy bien valorados. Pero una buena retaguardia masculina no pasa tampoco desapercibida entre las féminas, que se dejan seducir por esta parte de la anatomía, donde dicen que “la espalda pierde su buen nombre”. Estilizados, fibrosos, fuertes, en definitiva, glúteos que cautivan a su paso. ¿Cómo te gustan a ti?
El trasero, posaderas o, dicho sin rodeos, el culo siempre ha sido protagonista en la erótica del cuerpo humano. Esas ondulaciones de carne provocan sin quererlo, también en las mujeres, cierta excitación que se va colando en nuestras fantasías al imaginar, si esto está también formado, cómo será el resto del cuerpo.
Y es que cada vez hay más pasión por el culo masculino. Lo que muchos consideran ‘otra moda más’, es el paso lógico de una sociedad liberalizada de tabúes, donde la mujer expresa y grita a los cuatro vientos su gusto por un buen trasero.
Oda al trasero masculino
Nalgas, trasero, pandero, pompis, posaderas, cachas… infinidad de nombres para definir esa curva capaz de despertar por sí misma el deseo más oculto: hablamos del culo. Lo llamemos como lo llamemos, el trasero es como un imán que atrae la psique sexual, despierta el voyeur que todas llevamos dentro, mucho más cuando está bien hecho.
Sobre gustos no hay nada escrito y, como todo en la vida, los hay de infinidad de maneras: grandes, pequeños, redondos, con forma de corazón, manzana o pera, con lustre, lechosos o musculados, macizos, firmes o caídos, fibrosos, deportistas, respingones, gordos, delgados… Y si tienes la oportunidad de tantearlos, la variedad aumenta: los hay que se hunden nada más palparlos, que rebotan como la goma o duros como el hierro, con más o menos grasa, de piel fina, como lija o tipo paella valenciana, cubiertos de pelo o pelones, rudos o amanerados.
Aunque las tendencias cambian según las épocas, un trasero que no pasa de moda, para muchos el mejor de la historia, es el del David de Miguel Ángel (aunque quizás seas de las que no te has percatado del reverso de la escultura). Pero si nos marcamos algo más real, las últimas tendencias se dirigen hacia un culo equilibrado: ni como el acero ni como las natillas caseras; ni excesivamente pequeño y mucho menos tamaño plaza de toros. Un trasero rodeado de curvas musculadas que remarquen su estructura.
En definitiva, nos ‘pirra’ un culo ‘hecho y derecho’, deseable, que invite a ser acariciado, devorado. Un trasero embutido en unos vaqueros, al que no podamos resistirnos a darle una buena palmadita. Un camino que avive las brasas del deseo.

Objeto de deseo sexual
El trasero masculino se ha convertido hoy día en una ventana abierta hacia la estructura fetichista femenina. El cine, la televisión, la publicidad, e incluso los deportes y, por descontado la pornografía, han descubierto en esta parte del cuerpo un punto de fuga hacia el placer erótico y estético, y, por consiguiente, una importante fuente de ingresos.
A pesar del tan nombrado estrés, inapetencias o depresiones varias (ante-vacacionales, pos-vacacionales, familiares…), el deseo sexual está latente, sólo hace falta un buen estimulante para levantarlo de su letargo forzoso. Y ‘cosificar’ al hombre reduciéndolo a determinada parte de su cuerpo puede ser la solución. Así, ‘a bote pronto’, ¿con cuál te quedarías? Descartadas las angelicales respuestas de ‘sus ojos’ o ‘sus manos’, la siguiente zona más destacada es ‘su trasero’.
Muchas de las fantasías sexuales femeninas comienzan con unos glúteos redonditos, seguidos de unos muslos bien torneados, no como fin en sí mismos, sino como instrumento de juego sexual, objeto de excitación para la mirada y, un poco más allá, para el tacto que no podrá resistirse a pellizcarlos, acariciarlos, apretarlos o incluso morderlos y devorarlos en un momento de furia contenida.
Pero un buen ‘culo’ no se limitará a ser simple receptor de estas caricias. Un ‘culo’ agradecido será aquel capaz de transmitir su sensibilidad erótica a otras partes de su cuerpo con las que aún disfrutar más.
Ya lo decía el Marqués de Sade, quien consideraba el trasero como “un instrumento erótico para consagrarse al sexo como derroche incontinente”. Aunque él lo convertía en parte activa de sus relaciones amorosas en sus interminables noches de sodomía sádica.

¿Al natural o en conserva?
  La naturaleza se comporta de una manera cruel: con el paso del tiempo nos quita todo lo que en su día nos dio. Por eso, tanto si se es de los afortunados de poseer un trasero de escándalo como si no, la conservación es fundamental, para que no desaparezca, no decaiga y se mantenga firme y torneado.
Para los que ya vengan con buen airbag trasero de serie, el ejercicio será su arma más efectiva. Si te paseas un día por tu gimnasio podrás observar cómo cada vez ellos se preocupan más de realizar ejercicios que fortalezcan sus glúteos para después poder lucir ‘sin complejos’ unos buenos jeans. Y es que tener un buen trasero ha entrado a formar parte de las preocupaciones físicas que agobian a los hombres, por detrás, eso sí, del abdomen para evitar la temida ‘tripita cervecera’.
¿Ejercicios que ayudan a levantar los traseros? Bicicleta, caminar, subir y bajar escalones, y de forma más localizada, las máquinas (como la polea de carga o las mancuernas, que buscan levantar un determinado peso con la parte interna de las rodillas), el step, ejercicios como la sentadillas o algo divertido como es el bailar.
Para los menos agraciados, existe una cirugía denominada gluteoplastia, cada vez más habitual entre los hombres, que consiste en la aplicación de dos implantes diseñados especialmente para esta zona, que se insertan debajo de los músculos. Este procedimiento sirve para moldear y aumenta el tamaño del trasero. Aunque, los resultados suelen ser bastante aceptables, el resultado dependerá de la edad del paciente y de la calidad de la piel. Los culos más solicitados en nuestro país, según el cirujano plástico Carlos Navarro, son los de Antonio Banderas, Rafa Nadal o Brad Pitt. El precio variará según la clínica donde se realice la operación, pero uno de los cirujanos más prestigiosos de Nueva York, Thomas Roberts III, afirma que por unos 20.000 dólares es capaz de diseñar “un trasero a la medida”.

Videos

Masaje para ellos… hubiera quedado mejor el masajitos hecho por unas manitas femeninas pero no encuentro!!! Haganse la idea =D

Para las feminas..!!! que lo disfruten….

6 comentarios to “El trasero, ese oscuro objeto de deseo femenino”

  1. mavelis Says:

    si clro el tracero es la mejor persemtacion obio

  2. el trasero o nalgas es lo que realmente le gusta a las mujeres. recuerdo una vez en mi secundaria ,que yo estaba comprando que una niña me agarro las nalgas que casi me las exprime luego los muslos lo mas raro fue que al voltear solto una sonrisita y dijo -que otro tesorito tendras.

  3. julissa Says:

    que ricooo!!!!!!!!!! como me encanta un buen trasero y unas buenas nalgadas!!!!!!

  4. Hola como estan me llamo sergio tengo 32 años y les cuento que quiero hacerme un aumento de gluteos por implantes de gel cohesivo, ya que la naturaleza no me favorecio con un buen trasero estoy bien planito, quisera saber o que ustedes mujeres me dijeran si en verdad les agrada o exita un chico nalgon que tenga el trasero grande , firme y parado

    • claro que nos excita, nos pone loquitas, en mi caso si veo a un hombre con un buen culo, me pongo a mil, deseo morderlo y agarrarlo, no me importa quien sea solo deseo darle unas buenas nalgadas, debo confesar que hasta mi hijo me pone mucho pues tiene un buen culo, asi que amigo ponte unas bien ricas y tendras mujeres a montones

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